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Guía · Criterio

Cuándo no deberíamos trabajar juntos

Casi ninguna consultoría publica esta página. Aquí están los casos en los que lo mejor que podemos hacer por ti es no cogerte el proyecto.

No deberíamos trabajar juntos si buscas una web, un logo o un chatbot de plantilla; si todo tu negocio cabe todavía en una cabeza; si quieres comprarlo y olvidarte; o si lo que quieres es poder decir que usas IA más que usarla. En esos cuatro casos la respuesta no es «hablémoslo». Es que no.

Por qué existe esta página

Hay un dato del mercado B2B que explica bien el problema. Según el informe de TrustRadius de enero de 2026, el 85% de los proveedores se considera honesto sobre sus propias limitaciones y solo el 37% de los compradores lo percibe así. Casi cincuenta puntos entre lo que un proveedor cree que transmite y lo que llega al otro lado de la mesa.

Ese hueco no se cierra escribiendo «somos transparentes» en la portada. Se cierra publicando a quién no cogemos, sin puerta trasera. Es lo que estás leyendo.

Uno de nuestros principios lo dice en seco: decir no con criterio, aunque perdamos el proyecto. Esta página es ese principio antes de la llamada, no después.

Los cuatro casos en los que decimos que no

Están en la portada desde el primer día, en la columna que casi nadie lee. Aquí van desarrollados, con lo que pasa después.

  • Buscas una web, un logo o un chatbot de plantilla. No lo hacemos. No es que nos parezca poco: es que no es nuestro oficio y una agencia lo hará mejor y más barato. No nos llames por esto.
  • Todo tu negocio cabe todavía en una cabeza. Entonces aún no te compensa. Un sistema se paga con el tiempo que ahorra, y si ese trabajo lo resuelve una persona en dos horas al mes, no hay ahorro que cubra lo que cuesta construirlo. No nos llames todavía. Cuando toque lo notarás tú antes que nosotros: el día en que dejes de acordarte de dónde estaba cada cosa.
  • Quieres comprarlo y olvidarte. Esto se construye contigo. Hacen falta entrevistas con tu gente, accesos a tus sistemas y alguien de tu lado que decida. Si el plan es firmar y desaparecer hasta la entrega, el proyecto sale mal y los dos lo sabremos tarde.
  • Quieres poder decir que usas IA más que usarla. Eso no es un proyecto, es una nota de prensa. No lo cogemos.

Tres de los cuatro no tienen segunda lectura: no somos tu proveedor y no lo vamos a ser. El segundo sí cambia con el tiempo, pero cambia solo, sin que nadie te llame para preguntarte si ya.

Cuando el proyecto que pides no es el que necesitas

Este no es más fino: encajas, pero no en lo que has venido a pedir. Cada una de las tres formas de construir tiene su propio caso de rechazo, publicado en la página de implementación.

  • Un agente para una tarea. Si lo que falla es toda tu operación, un solo agente no llega. Pagarás por una pieza que funciona rodeada de un desorden que sigue igual.
  • Automatizaciones que conectan herramientas. Si el problema no es el trasiego de datos sino una decisión de negocio que nadie ha tomado, una automatización no lo arregla. Es el que más veces vemos, y el que más dinero se lleva cuando no se dice a tiempo.
  • El sistema completo. Si tienes una tarea acotada y tu información ya está en su sitio, no necesitas el sistema entero. Este es el no que más nos cuesta, porque es el proyecto grande.

La versión larga de todo esto es la lista de cuándo todavía no estás listo para automatizar: un proceso que cambia cada pocas semanas, información que no vive en ningún sistema, volumen que no compensa el esfuerzo de construir. Si te reconoces ahí, lo honesto es esperar un trimestre.

Podemos cogerlo casi todo. Pero pierde calidad. Preferimos decir que no antes que hacerlo mal.

«Todavía no» también es una respuesta

El criterio se aplica igual al trabajo que sí cobramos. El Diagnóstico Operativo puede terminar diciéndote que no automatices nada todavía, y ese es uno de sus tres resultados posibles: hay encaje claro, no es el momento, o mejora lo que ya tienes sin migrar nada. Solo el primero lleva a construir algo.

Tampoco lo cubre todo. No incluye la implementación, ni las licencias, ni la infraestructura. Tampoco auditorías legales, contables ni de seguridad. Y no rediseña procesos que aún no existen: ayudamos a definirlos, no a inventarlos.

Antes de eso no hay filtro de pago. Si tu caso no lo arregla la IA, te lo decimos en esa misma llamada. Gratis.

Si has llegado hasta aquí y no te has visto en ninguna de las listas, probablemente encajemos. No hay premio por eso: solo media hora en la que todavía puede salir un no.

Preguntas frecuentes

Lo que suelen preguntar

¿De verdad rechazáis proyectos?

Sí. Podemos cogerlo casi todo, pero pierde calidad, y preferimos decir que no antes que hacerlo mal. El caso más frecuente no es rechazar la empresa entera: es decirte que el proyecto que has pedido no es el que necesitas.

No tenéis casos de clientes publicados. ¿Por qué debería fiarme?

Puede que no debas. Si tu proceso de compra exige referencias de otras empresas de tu sector, no las tenemos y no las vamos a inventar. Lo que sí puedes hacer es mirar el sistema con el que gestionamos nuestra propia empresa: hay una pieza pública que se abre ahora mismo y el resto se enseña en pantalla compartida.

Si me decís que no, ¿vais a insistir después?

No. Un no se queda en no, sin secuencia de correos detrás. Si dentro de un año tu situación cambia, la llamada sigue ahí, pero el movimiento lo haces tú.

Si después de esto sigues creyendo que encajas

Hay media hora para verlo, con la advertencia por delante: puede terminar en que no. Y si prefieres decidirlo por tu cuenta, las guías están ahí y no hace falta hablar con nadie.